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Sábado 23 de Enero de 2010

Los socios de la movilidad internacional I

En el año 1991 tuve mi primer contacto con la movilidad internacional. Creo que fue a principios del verano cuando descubrí la existencia del Programa Europeo Petra. O mejor dicho, fue un amigo, después nos convertimos en socios, el que me informo de que estos programas existían. Yo tenía experiencia en el diseño y la gestión de proyectos de formación en el ámbito local, pero no conocía que era posible que las personas tuvieran la posibilidad de formarse en otro país. Aquello sólo era para unos pocos afortunados que podían permitírselo.

Ante aquellas perspectivas, decidimos crear GAPC. Ese verano viajamos a Inglaterra, y allí conocimos a algunas personas y organizaciones que llevaban tiempo trabajando en la movilidad internacional.  Aquellos años fueron los pioneros de la movilidad en Europa. Existía una red de socios promotores, que representaba a casi todos los países: Inglaterra, Italia, Francia, Holanda, Irlanda, España, Alemania, etc.

Nos solíamos reunir en diferentes países para intercambiar experiencias, y para conocernos mejor. Establecíamos acuerdos para llevar a cabo proyectos de movilidad. Además discutíamos sobre la pertinencia de crear estándares de calidad. Hablábamos de los servicios que se prestaban por cada organización y de los costes de las estancias. Había todo tipo de organizaciones: públicas, privadas, sin ánimo de lucro, y otras. A veces participaban representantes de la Comisión, que nos escuchaban y nos pedían consejos sobre cómo seguir forjando este largo y apasionante camino de la movilidad europea.

Esa red informal fue el embrión donde se creo una forma de proceder en las estancias formativas para el aprendizaje de carácter internacional. El patrón de lo que debe contener una estancia: formación lingüística, prácticas en empresas, conocimiento de la diversidad cultural y social del país de destino. Muchas de aquellas organizaciones aún existen, o y se siguen  dedicando a la movilidad, como GAPCmobility.

Destino HamburgoEstamos en enero y es tiempo de presentar proyectos, las convocatorias están abiertas para algunos programas, como es el caso de Leonardo Da Vinci. Las organizaciones se afanan por buscar socios para sus proyectos, socios que puedan acoger con garantía de éxito a los participantes, acuden a las bases de datos, a Internet, o a pedir referencias a otros colegas, aquí funciona muy bien el "boca a boca".

En los últimos años hemos añadido un problema más a lista de requisitos para ser socio de recepción o de acogida, y es que se ha introducido el concepto de socio intermediario diferenciándolo de socio de acogida. Por socio intermediario se entiende aquella organización que tiene una base de datos de empresas en su ámbito local, y se dedica a buscar las prácticas en las empresas para los participantes de proyectos. Además estas organizaciones suelen encargarse de la parte logística: alojamientos, transportes, programa cultural, seguimiento, certificaciones, curso de idiomas, etc. Casi todo está subcontratado, y debo decir que en muchas ocasiones hacen un trabajo excelente. Pero estas organizaciones están mal vistas por las Agencias Nacionales y por otros actores de la movilidad, y sobre todo si son privadas. ¿Porqué ocurre esto? Yo quiero indicar algunas causas y ofrecer algunas soluciones.

En primer lugar quiero romper una lanza a favor de la existencia de este tipo de organizaciones, sean públicas o privadas, porque han sido las responsables de que miles y miles de jóvenes en toda Europa hayan podido tener una experiencia de movilidad de éxito. No es justo que se hayan utilizado a estos socios de acogida, durante muchos años, y ahora los queramos echar del "club", tachándolos de intermediarios, concepto que como todos sabemos tiene bastantes connotaciones peyorativas.

Uno de los principales argumentos que se esgrimen desde los ámbitos oficiales, es que ha habido mucho fraude y que han sido organizaciones de esta naturaleza las responsables. Hay gran parte de verdad en todo esto, pero la misión de las Agencias Nacionales y de la Comisión es la de mejorar los controles para evitar las actitudes irregulares, lo que no se puede hacer es estigmatizar a un colectivo. Si se generaliza estamos cometiendo una injusticia. Ya sabemos que en todas partes "cuecen habas", ¿o no?.

Otro argumento es que estas organizaciones cobran mucho dinero y esto encarece los proyectos. Para que un proyecto de movilidad tenga éxito ha de ser de calidad, en todas las fases del proyecto: desde la convocatoria de selección, hasta la medición del impacto. Todos los procesos que se llevan a cabo en los proyectos, que son muchos, deben realizarlos personas cualificadas, auténticos profesionales, y esto lógicamente tiene un coste. Tanto la Comisión como las Agencias Nacionales debería de entender y asumir esto, que es muy sencillo de entender en otros ámbitos de la economía, pero que aquí, no se porqué, cuesta entender. Las personas que trabajan para la movilidad cobran por su trabajo, tanto el trabajador de una organización "intermediaria" como el funcionario público que trabaja desde un centro de formación o cualquier otra entidad. Esto es así. Por consiguiente hay que contemplar que un proyecto de movilidad tiene unos costes de personal, que siempre se pagan, lo importante sería definir claramente cuales son esos costes y hacer una estimación presupuestaria razonable a la hora de confeccionar la propuesta. A mi personalmente me parece ridículo establecer un tanto alzado de 200 euros per cápita para los gastos de gestión, si lo comparamos con la generosidad con que se pagan los costes de personal de los proyectos en otras medidas, como los multilaterales. ¡Se paga de media bastente más 200 euros por persona y día!. Lo lógico es diseñar un proyecto de movilidad estableciendo paquetes de trabajo, al igual que en los demás proyecto. En este caso serían totalmente transparente los gastos de gestión.

Un elemento de debate es el papel de la empresas consultoras en la movilidad. Hay bastantes empresas de esta naturaleza que son promotores de proyectos de movilidad, ¿tiene esto sentido?, en mi opinión no. Vaya por delante que GAPCmobility ha sido promotor de muchos proyectos pero siempre hemos trabajado para un promotor legitimado para ello. Actualmente nosotros hemos desistido de seguir asumiendo el papel de promotor, de hecho en esta convocatoria no vamos a presentar ningún proyecto, y esto es una decisión muy consciente tomada por voluntad propia. Pero retomemos el argumento: ¿qué interés puede tener una empresa consultora en tener un proyecto de emisión de jóvenes a otro país con los gastos de gestión que esto supone? ¿cómo se puede considerar promotor de un proyecto de movilidad internacional de personas a una empresa que se dedica a la consultoría y no a la educación o a la formación?, ¿dónde están los alumnos?, ¿cómo se justifica su estrategia de internacionalización?, son algunas preguntas que debería de hacerse la Comisión y las Agencias Nacionales para establecer los requisitos de quién y cómo se puede ser promotor ( o beneficiario, término burocrático que no comparto en absoluto) de un proyecto. Nada más que hay que irse a los listados de proyectos aprobados  en la convocatoria 2008 de Leonardo Da Vinci para ver cuantas empresas consultoras se dedican a esto.

En el caso de que detrás de una consultora hay un organismo público, como ha sido el caso nuestro de estos años, tampoco es pertinente en mi opinión cuando se cede a la consultora el cien por cien de la gestión del proyecto, sin intervenir casi para nada en el mismo. Esto desvela una enorme falta de profesionalidad de algunos organismos públicos para gestionar este tipo de proyectos: la carencia de personas cualificadas y mecanismos de gestión ágiles y eficientes para que estos proyectos se desarrollen con la calidad que requiere. Un gestor de proyectos tiene que tener unas competencias y capacidades: conocimiento de idiomas, dinamismo, estar familiarizado con las nuevas tecnologías, disponibilidad para viajar, tener experiencia de movilidad internacional, y estar "on all the time". Además contar con la agilidad logística y financiera de su organismo promotor, de sobra es conocido la falta de capacidad para transferir fondos desde las administraciones públicas, y más cuando hablamos de pagar facturas a los socios que se encuentran en otros países, la burocracia de las entidades hacen muy difícil la ejecución de un proyecto de movilidad. Las empresas consultoras son necesarias si tienen algo que aportar, algún valor añadido a los proyectos. Creo que ofrecer un asesoramiento cualificado a los promotores de la movilidad es la misión de estas organizaciones, y no convertir la movilidad en un puro negocio, utilizando el concepto de "reciprocidad" para negociar un intercambio de plazas entre empresas ubicadas en diferentes países: "yo te envío 100 y tu me envías 100", esto es así. ¿Y que ocurre?: que se trata a los jóvenes cómo a moneda de cambio, recalando gran parte los recursos en muchos lugares menos donde deberían de estar: en la calidad de las estancia. Trato de ofrecer una visión panorámica de los problemas que tenemos. Asumir y reconocer estas situaciones es el primer paso para encontrar las mejores soluciones.

Nosotros abogamos por varias soluciones que pasan por una idea central: deben ser los beneficiarios de la movilidad, principalmente los jóvenes, los que construyan su movilidad. Para ello estamos trabajando, y, sin ánimo de ser exhaustivo, quiero apuntar algunas pistas:

- Poner en valor todos los contactos y que estos sean validados. De manera que todos promotores puedan acceder a ellos.

- Que la Comisión y las Agencias Nacionales sean conscientes de los problemas y abran sus oídos a muchas personas y organizaciones que llevamos muchos años trabajando en este ámbito. ¡Abrir el club!

- Dirigir la formación y difusión hacia los jóvenes.

- Fomentar la utilización de la TICs no sólo para la justificación de los proyectos, sino para la gestión integral de los mismos. 

- Crear perfiles reales de los agentes que intervienen en la movilidad.

- Crear procesos de homologación de actores.

- Ser realistas en cuales deben ser los gastos de gestión de los proyectos, basándose en referentes de calidad. Tratar un proyecto de movilidad igual que a los multilaterales a la hora de diseñar la gestión: presupuestar paquetes de trabajo.

- Definir claramente los itinerarios de calidad que debe tener un proyecto.

- Introducir la obligación de hacer estudios de impacto en los proyectos. 

Bueno son algunas ideas, seguro que hay muchas más. Sería muy interesante que todos las aportemos. Seguiré escribiendo sobre esto en los próximos días.

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